La corrupción agrava crisis por escasez de agua en Cuernavaca

La capital de Morelos vive su peor crisis por escasez de agua. En tres años, la deuda a CFE pasó de 80 a 270 mdp, y se generalizaron cortes en estaciones de bombeo. El Problema alcanza el ámbito federal. ¿Qué privilegiar?, recursos o derecho humano fundamental?

Durante los últimos años, casi de manera permanente, miles de familias han salido a las calles para defender su derecho esencial al agua, contemplado en el artículo 4 de la Constitución. (Foto: Sol de Morelos)

El hartazgo y el enfado parecen tiznarle la piel. “Estamos destinados a vivir amarrados a un pinche poste, para que no nos corten la luz”, dice doña Rosario Santos, habitante de Teopanzolco, una de las múltiples colonias en la capital de Morelos en pie de guerra.

La imagen pareciera añeja y repetida. Durante los últimos años, casi de manera permanente, miles de familias han salido a las calles para defender su derecho esencial al agua, contemplado en el artículo 4 de la Constitución. Lo han hecho a través de marchas, cierre de vialidades, bloqueos, toma de pozos y otras instalaciones. Pero hoy la protesta se ha desbordado: Cuernavaca vive la peor crisis de su historia relacionada con la escasez del vital líquido.

“Hay momentos en que prácticamente la mitad de la población se ha quedado sin agua por el corte de las fuentes de abastecimiento: hay 123 en toda la ciudad y, según reportes oficiales, algunos días se han quedado paralizadas por lo menos 60”, asegura Roberto Salinas, del Centro de Investigación Morelos Rinde Cuentas, y autor del estudio “SAPAC, al borde del colapso”.

Aunque pareciera de impacto local y frecuente en otros puntos del país, la problemática en territorio morelense ya ha alcanzado el ámbito federal: los clamores de los afectados están incluso en la mesa de la Presidencia de la República. Se trata de un asunto en el cual se combina la corrupción a gran escala y la complicidad de altos funcionarios públicos, en perjuicio de la violación de un derecho humano fundamental.

La resonancia a nivel nacional está relacionada también con la  participación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la cual ha recurrido de manera periódica a los cortes de energía eléctrica en la estaciones de bombeo, debido a la falta de pago y al adeudo cada día más desmedido del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC).

De manera inverosímil, durante los últimos tres años la deuda pasó de poco más de 80 millones de pesos a casi 270 millones de pesos. El lapso abarca el tramo final de Cuauhtémoc Blanco -hoy gobernador del estado- como alcalde de la ciudad (incluida la suplencia de Juan Manuel Hernández) y principalmente la gestión de Francisco Antonio Villalobos, quien en 2018 llegó el poder abanderado por la coalición Morena/PT/Encuentro Social. El 30 de diciembre, día de su toma de posesión, declaró: “Voy a seguir la ideología de Andrés Manuel López Obrador, política a ras de piso, trabajo con la gente, escuchándola y resolviendo sus necesidades”.

En este 2021 buscó reelegirse, pero su pésima labor y las versiones sobre su enriquecimiento ilegal le valieron una votación irrisoria. En unos meses asumirá el cargo José Luis Urióstegui, del PAN.

Mientras los cuernavaquenses carecen de agua para sus necesidades mínimas, y se mantienen atados a bombas y cables: “somos la ciudad de los resecos y sedientos”, dice don Martín Orozco, lugareño de la colonia Revolución, esta es la sombría realidad descrita por Graciela Ramírez Popoca, responsable de CFE Suministrador de Servicios Básicos en Cuernavaca, en un oficio fechado el pasado 26 de agosto y al cual Crónica tuvo acceso:

“CFE ordenó durante julio y agosto 2021 la suspensión del servicio, debido a la falta de pago de adeudos, los cuales ascienden a 269 millones 623 mil 552.28. Por tratarse de servicios que afectan a la comunidad y conscientes de las repercusiones, se ha privilegiado el diálogo con autoridades. Las leyes y procedimientos normativos de la Comisión no contemplan la condonación por consumos realizados”

En otro oficio, signado una semana antes: el 17 de agosto -y también en poder de este diario-, Jennifer Contreras, titular del Sistema de Aguas, ventiló la devastación en el organismo, el cual tiene un presupuesto anual de 367 millones de pesos, botín de sus directivos y mandos en la alcaldía, y un pasivo actualizado a julio de más de 421 millones de pesos.

“Se atraviesa por una grave situación financiera, producto de las deudas heredadas en administraciones anteriores, aunado al panorama económico. La baja recaudación (en lo que va del año) asciende a un déficit de 43 millones 994 mil 595 pesos. Tan sólo en julio, el gasto mensual fijo fue de 23 millones 199 mil 559 pesos, de los cuales 10 millones 800 mil fueron para CFE. Y 9 millones 500 mil para nómina”.

“Se complica sufragar las distintas obligaciones de pago, adeudos de ejercicios anteriores y aquellos derivados de procedimientos legales en materia civil, administrativa, mercantil y laboral, interpuestos para liberar a esta administración del cumplimiento de obligaciones”.

¿Qué privilegiar?, ¿el rescate de recursos públicos y el castigo de quienes los desviaron, o el imprescindible servicio del agua a una población errante?…

El gobernador Blanco, quien durante su época como alcalde solía desdeñar estas penurias ciudadanas con la frase: “Que se avienten un poquito a los jicarazos, no pasa nada”, ahora culpa de la situación al edil moribundo Villalobos Adán, en teoría, su compinche en el movimiento político encabezado por López Obrador, pero con quien se mantiene enfrentado. Pide a la Federación investigarlo.

“SAPAC es una caja chica, increíble que en 2 años y cachito se haya generado una deuda con la CFE de 200 millones de pesos, y más porque el sistema recauda: la gente paga el agua y está en todo su derecho de exigirla. No se vale que estos sinvergüenzas hayan dejado estas deudas. Son unos mafiosos”.

—¿Por qué habla de mafiosos? —se le pregunta.

—Porque hay una mafia en el SAPAC, que no vengan a decir que el problema es de administraciones pasadas: sí, había deudas, que me las heredaron y yo las dejé, pero se iban pagando. A nosotros nos habían dejado una deuda de 80 millones de pesos, pero sí pagamos, sólo nos cortaron una vez los pozos. Es increíble que se la quieran echar al gobierno del estado, no, es responsabilidad de él (Villalobos), por tener a gente mafiosa en el SAPAC, la caja chica. Que no se quiera lavar las manos.

Pero, conforme a otros testimonios e indagatorias, el propio Cuauhtémoc ha sido implicado en diversas anomalías relacionadas con el Sistema de Aguas. Las denuncias cruzaron ya la puerta de Palacio Nacional y de otras instituciones encargadas de seguir la hebra financiera. Una carretada de desfalcos, para la desgracia de los sedientes aferrados a un poste de luz…

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